Personal

Lo que pasó en mayo y junio: tendinitis, barcos y ola de calor

El título resume un poco mis meses de mayo y junio (y aún no ha terminado): la tendinitis. Está claro que desde que vivo en Francia no ando tanto como andaba en Sevilla, porque a todas partes tengo que tomar algún tipo de transporte. Así que con todo el movimiento por la boda, tanto andar para los preparativos y las visitas, y tanto estar de pie, me han pasado factura y me han provocado una tendinitis en el talón de Aquiles izquierdo. Intentando evitar usarlo me he provocado una tendinitis en el talón derecho también. ESTOY HASTA EL MOÑO. A pesar de las sesiones de fisioterapia, reposo y dos semanas de baja, sigo con los dolores y no puedo hacer vida normal. Aquí me tenéis, con tacones todo el santo día, yo que odio llevar tacones más de varias horas seguidas llevo ya dos meses y medio a piñón. Y si no, sentadita o tumbadita. Vamos, una alegría.

Esto no me ayuda nada en mi ánimo porque no puedo hacer casi nada de lo que quisiera. ¿Que vamos a salir? Pues déjame en la puerta del restaurante, luego tú aparcas, luego ven a buscarme, y mientras os dais el paseo yo espero sentada en el banco. Cruzo los dedos para que las sesiones de fisio funcionen rápido. Con esto no quiere decir que no haya hecho cosas, que sí, pero claro, no me ayudan para la recuperación. Pero por otra parte mentalmente lo necesito, no puedo tirarme los días encerrada en mi casa.

Lo que menos me ayudó fue la visita al transatlántico Meraviglia que se terminó de construir en Saint Nazaire en mayo. Creo que ya lo he dicho antes, pero aquí hay unos astilleros impresionantes y hacen unos cruceros de quitar el hipo (entre ellos el más grande del mundo hasta ahora, el Harmony of the Seas). El novio de mi amiga trabaja en la empresa que lo construye y nos propuso entradas para el fin de semana de visita. ¡Cómo me lo iba a perder! Las pasé canutas subiendo y bajando los veintitantos puentes y dando varias vueltas a lo largo del barco durante hora y media. Luego me dolían los pies, las piernas y hasta la espalda. Pero valió la pena. No creo que haga nunca un crucero (y menos uno de este tamaño y estándin), pero me parece increíble cómo se puede construir una ciudad de cinco estrellas dentro de un barco.

Resultado de imagen de msc meraviglia

También en relación con los barcos, pero sobre todo la Primera Guerra Mundial (ya que estamos en el centenario), fue la excepcional visita del Queen Mary 2 a la ciudad que lo vio nacer en 2003. Vino desde Nueva York con personalidades importantes para celebrar la participación del ejército americano en la guerra, que tuvo Saint Nazaire como punto de acceso al país. El último fin de semana de junio estuvo cargado de celebraciones de todo tipo. La ciudad estaba a rebosar por este evento, llamado THE BRIDGE (el puente de unión entre las dos naciones). Solo fui el sábado y lo pasé regular por culpa de los pies, así que bueno, el resto lo vi por la tele 😦 Estas fotos las hizo mi francés, son del sábado con uno de los espectáculos callejeros.

El mes de mayo también fue movidito porque en Francia  está cargadito de festivos (el 1 por el día del trabajo, el 8 por el fin de la Segunda Guerra Mundial, el jueves 25 por las Ascensión que da lugar a un puente). Incluso el lunes 5 de junio era festivo, por Pentecostés. Así que hemos tenido muchos findes largos (más aún para mí porque no trabajo los viernes, jujuju). Para el puente de la Ascensión tuvimos a la madre de Guillaume en casa. Fuimos a la playa en Pornichet porque hacía un calor insoportable (pero el agua estaba congelada) e hicimos un picnic en el parc paysager de Saint Nazaire al día siguiente.

En Pornichet
En nuestro restaurante vietnamita favorito

También hemos hecho algunas barbacoas con amigos en Pornichet, Fay de Bretagne y con la familia de Guillaume en Héric. Básicamente nos hemos movido mucho por la zona para aprovechar el buen tiempo del finde. Aunque en realidad ha sido más bien bochornoso durante junio (tened en cuenta que aquí no está habilitado para estos calores). Menos mal que me fui a España de escapada a mitad de junio. Me pillé unos vuelos a Málaga y quedé con mis padres para pasar el finde juntos. Días tranquilitos en la piscina, un poco de playa, un poco de compras, unos restaurantes… mucha lectura. Me hacía falta cortar con Francia un poco y no quería esperar hasta septiembre, que es cuando vamos para las vacaciones.

Por supuesto, no puedo obviar una de nuestras salidas preferidas de mayo: la cena en la Mare aux Oiseaux! Es un restaurante con estrella Michelín a un cuarto de hora de mi casa, en el parque natural de la Brière. Ya habíamos ido una vez como algo excepcional, pero para nuestra boda el padrino de Guillaume nos regaló dos menús degustación. ¡Yupiii! El sitio es ideal, al lado de las marismas, con un montón de pájaros por todas partes (pájaros de verdad, vivos, que intentan comerse tu aperitivo cuando estás en la terraza… así que evitad llamarlos o Guillaume se enfadará con vosotros 😉 jejeje). Nos pusimos las botas y casi tengo que salir rodando de allí (que no habría estado mal porque con el pie dolorido…).

¡¡Y por fin ya os puedo anunciar que tenemos los primeros billetes de avión comprados para nuestro viaje!! Al final hemos decidido ir comprándolos poco a poco según va evolucionando el planning que hemos hecho, teniendo en cuenta los precios de avión, la meteorología y el papeleo necesario (visados). Así que ya tenemos las primeras escalas reservadas, incluso el alojamiento de la primera, y estamos mirando lo que vamos a hacer en cada país. El mes de diciembre 2017 ya está confirmado 🙂 Me ha hecho ilusión porque he estado en las bibliotecas de Saint Nazaire y de Nantes leyendo guías y libros para preparar algunas cosas del viaje. Me ha gustado más que hacerlo en internet, con el ordenador, me ha recordado mi época de estudiante. Aquí el almuerzo rápido (fish and chips!) del día que estuvimos en Nantes:

¡Qué rápido ha pasado el tiempo! En menos de seis meses estamos ya en un avión con destino Asia. Este verano trabajaremos tranquilamente en todos los preparativos, disfrutando de la oferta cultural de nuestra región que en verano es realmente activa. Y por supuesto actualizando un poco el blog porque estaremos viajando virtualmente por América 🙂

2 comentarios en “Lo que pasó en mayo y junio: tendinitis, barcos y ola de calor”

  1. Yo también tengo el tendón de aquiles estropeado, desde hace un a~no, ya no corro por eso, y todas las noches hago los ejercicios superaburridos que me mandó el fisio.

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    1. qué horror, ahora lo tengo en los dos pies 😦 yo también hago estiramientos y a parte las sesiones, y por la noche hielo y cremitas… cruzo los dedos para que pase ra´pido!

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