Personal

Lo que pasó en Vietnam (primera parte)

Para nuestra tercera etapa del viaje fuimos a Vietnam. La idea era llegar al sur e ir subiendo poco a poco hasta el norte, donde pasaríamos la frontera hacia Laos. Como al final no nos apetecía pegarnos una paliza de viaje entre cada parada, decidimos hacer tres grandes escalas desde donde visitaríamos un par de sitios y luego pasaríamos un tiempo trabajando en el norte. Así empezó nuestro periplo vietnamita, con un avión desde Taipei a Ciudad de Ho Chi Minh (antigua Saigón) y una noche muy larga.

Nuestro avión llegó de madrugada, tuvimos que esperar el papeleo del visado y hacer la cola en aduanas. Después el taxista intentó estafarnos así que fuimos a pie hasta el hotel. Fue una auténtica aventura. Al día siguiente nos fuimos para dos noches en la ciudad. Dormimos en casa de un contacto de CouchSurfing que a cambio nos pedía ayudar en la clase de inglés de los niños del barrio. Nos pareció una buena idea, especialmente porque nos vendió la experiencia como un proyecto solidario. Pronto nos dimos cuenta de que, en vez de pagar profesores en su “academia”, acoge extranjeros a través de varias redes sociales.

A todo hay que verle el lado positivo, ya que nuestros compañeros de cuarto nos dieron buenos consejos. Por su parte, Saigón nos decepcionó mucho. Está muy contaminada, las motos son como perros salvajes, todo nos parecía lejos y mal indicado. A su favor diré que vivió una guerra y que aún hay partes con cierto encanto como la calle Pasteur o la catedral. La parada indispensable es el museo de la guerra, aunque hay que venir preparado emocionalmente para algunas de las imágenes que expone.

También aprovechamos la última noche para ver un espectáculo de marionetas sobre el agua, que al parecer es único del país (aunque creo que también se puede ver en Hanoi) . No entendíamos ni jota en vietnamita, pero las historias se podían sobrentender y a veces tenía la impresión de que los personajes volaban por cuenta propia. Creo que es lo que más me gustó hacer en esa ciudad. Mis episodios preferidos fueron el del fénix y el de la tortuga de Hoa Kiem.

Esa noche dormimos poco porque a las cuatro y media de la mañana vinieron a buscarnos para ir de excursión al delta del río Mekong. Fuimos en coche hasta Can Tho y allí embarcamos en una barca a motor que nos llevaría a ver el mercado flotante de venta al por mayor. Visitamos varios lugares, paseamos en bicicleta y descansamos en la hamaca. Al día siguiente nos levantamos temprano otra vez para ir a otro mercado, más pequeño, y una granja de cacao. Para más detalles, podéis ver esta entrada. Esta fue la excursión con agencia que más nos ha gustado hasta ahora, nuestro guía era fantástico y la organización, sin problema. Mucho más personal y auténtico que nuestra experiencia al norte.

Con estos cuatro días acabamos nuestro viaje por el sur, y nos dirigimos hacia el centro del país. Por poco más del precio del tren, y mucho más rápido, cogimos un avión interno hasta Hue. Decidimos cogerlo para ahorrar tiempo ya que teníamos unas fechas muy cerradas. El vuelo tardó muy poco y en seguida tuvimos tiempo para descubrir el centro de la ciudad. Lo bueno es que el domingo cierran al tráfico varias calles y es muy agradable pasearse.

Al día siguiente fuimos a visitar la ciudad imperial, patrimonio mundial de la Unesco. Estoy un poco decepcionada, la verdad, porque a causa de la guerra no queda muchos edificios en pie y hay que imaginarse un poco, gracias a vídeos y maquetas, cómo era en realidad el centro de poder del último emperador de Vietnam (Nguyen). Sí que hay varias zonas muy bien restauradas, y un sinfín de fotografías que muestran un poco la vida de la corte antes de la segunda guerra indochina.

A parte del palacio principal para las recepciones, muy bien restaurado, me gustó la parte de los pabellones de la reina madre. Allí podéis tomar un refresco al lado del estanque e incluso comprar comida para las carpas (son bien glotonas, oye).

Por otro lado, Hue no tiene más atractivo que la ciudad imperial y las tumbas de los emperadores que, al parecer, son incluso más espectaculares y están muy bien conservadas. Como están a las afueras, decidí no ir (solo estuvimos allí un día y más de la mitad lo pasamos en las ruinas). Pero mi francés fue a ver la pagoda en bicicleta y le gustó mucho, no está lejos del centro y es un paseo en bicicleta cortito.

La ciudad que más nos gustó en Vietnam por su centro histórico fue Hoi An. Si tuviera que elegir, eliminaría Hue de la lista porque incluso pasando un solo día en Hoi An ya vale la pena. La parte antigua es toda peatonal y exige tener un billete de entrada (que se puede adquirir en varios sitios) que da derecho además a visitar 6 de los 22 puntos de interés.

Lo interesante es que en esas calles, que florecieron gracias al comercio internacional, se concentran edificios de diferentes influencias, ya que europeos (franceses sobre todo), chinos y japoneses han dejado su huella en una mezcla totalmente armoniosa. Los farolillos invaden el cielo entre cada fachada y por la noche pareces estar en un sueño.

El puente japonés es el símbolo de la ciudad de Hoi An

Pronto os hablo más de ella y de cómo hicimos para llegar hasta allí desde Hue, más nuestro periplo en el norte de Vietnam. ¡Hasta pronto!

3 comentarios en “Lo que pasó en Vietnam (primera parte)”

  1. ¿Y recomendarías Vietnam? Familiares que han ido, no les ha gustado mucho (y dicen también lo de la contaminación). Por cierto, caras duras hay por todos lados! (por lo del que os vendió la moto del couchsourfing)

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