Cultura, Viajes

Aprendiendo a teñir y tejer en Laos con Ock Pop Tok

Antes de terminar con el resumen de Vietnam, quiero contaros mi experiencia en una organización de Luang Prabang que intenta promover el arte tradicional de los textiles en Laos. Existen varias otras empresas que tienen igualmente una tienda en el centro de este bonito pueblo proponiendo los productos que compran a las artesanas de minorías étnicas. De esta manera pretenden conservar estas artes tradicionales y facilitar un ingreso suplementario a familias que viven en zonas rurales bastante pobres.

Yo elegí conocer mejor Ock Pop Tok. Lo que me interesó de esta en concreto es que proponen talleres de introducción a ciertas técnicas, impartidos por nativos. El precio es un poco elevado pero siempre aseguran que las creadoras (ya que son prácticamente solo mujeres) reciben un salario digno por la creación. Como yo no tenía tiempo para hacerlos todos, que ya me habría gustado, decidí elegir una combinación de dos en una excursión de un día.

Me encantó el mural del baño

La reserva se puede realizar a través de correo electrónico o directamente en una de las dos tiendas que poseen en el centro de Luang Prabang (una enfrente de la otra), pero hay que pagar la tarifa el día antes como muy tarde. Como el centro artístico está retirado, tienen un tuktuk propio que se desplaza continuamente entre ambas localizaciones. Este te llevará gratuitamente hasta allí, sin necesariamente tener que realizar un taller, solo para visitar o tomar un café en su terraza. Además realizan visitas guiadas gratuitas en inglés cada media hora.

Mi día empezó con esa misma explicación introductoria, con un guía de lo más simpático y buen nivel de inglés. Aprendimos de dónde proceden los materiales que utilizan allí mismo y cómo se crean los diferentes tintes naturales, ya que nuestro primer taller trataba de eso. Pudimos elegir los colores que queríamos y el producto. Yo opté por tres servilletas de algodón, siendo un pañuelo para el cuello de algodón o tres madejas de seda las otras opciones.

El color más famoso en la mayoría de productos es el índigo, que se crea a partir del árbol del mismo nombre. Para obtenerlo hacen falta meses de fermentación, por lo que no ayudé a crear este tinte. Para los otros colores tuve que cortar raíz de cúrcuma (para el amarillo) y madera de sappan (para el rosa). Aunque antes de introducir los tejidos en los tintes, el guía me ayudó a preparar varios dibujos.

Mientras nuestras creaciones se secaban, pudimos degustar de un delicioso almuerzo tradicional lao en la terraza del restaurante (incluido en el precio de la excursión). Muy buen servicio y platos enormes llenos de sabor.

Por la tarde empezamos nuestro taller de telar. Ya habíamos elegido el diseño y los colores de nuestros tapetes (no sé cómo llamarlo). Las mujeres del taller hicieron la parte más difícil, el principio y el final, y nosotras, siguiendo las instrucciones y el complicado sistema de hilos del telar, realizamos la parte interior. Al principio, con la parte lisa, da tiempo a acostumbrarse al sistema: pasando las bobinas de un lado para el otro, cambiando el pie de pedal… Después hay que ir subiendo las guías de los hilos para el beige y el azul se entrelacen de manera que crean ese diseño.

También preparamos nuestras propias bobinas de seda en la rueca
La señora terminando el tapete de otro alumno. Al fondo a la derecha está el telar que yo usé

¿Qué puedo decir de esta experiencia? De un lado, como con otros negocios que vimos, tengo la sensación de que siempre son los occidentales los que invierten para hacer dinero. Aunque es cierto que hay una repercusión positiva para la población local, no puedo dejar de preguntarme si realmente reciben un sueldo justo, sobretodo al ver el precio de algunas obras. No hablo en concreto de esta tienda, sino de otras tantas. Quiero creer que sí y por eso me parece interesante invertir en una pieza de artesanía local única como suvenir.

A la izquierda Prishka, mi compi, y en el centro nuestro guía Oun. A la izquierda se ven las ollas donde se “cocinan” los tintes

Por otro lado, no puedo quejarme de la relación calidad-precio de este día de talleres. Quizás es porque solo éramos dos personas en mi grupo y nuestro guía/traductor era genial, pero me sentí muy tranquila al realizar las tareas (el contexto idílico ayudaba), disfruté mucho de la comida y el personal era servicial. Si vuelvo a Luang Prabang alguna vez repetiré la experiencia para aprender la técnica del Batik, y añadir una pieza más a mi colección.

Algunos productos en venta, entre ellos las bobinas que se usan en el telar en esa especie de barco.

Este artículo no está patrocinado por la empresa, yo he elegido hablar de ella porque me gustó la experiencia y considero que es interesante aprender de una cultura más allá de los museos. Para más información, visitad la página web (en inglés) y poneos en contacto con ellos.

6 comentarios en “Aprendiendo a teñir y tejer en Laos con Ock Pop Tok”

  1. Qué envidia sana! me encantan este tipo de propuestas, porque la artesanía también es cultura, claro que sí; la última experiencia parecida que he vivido, fue el año pasado, en un molino de agua tradicional, aprendiendo a hacer papel, y más sobre su historia. Me encanta leer sobre experienciasajenas 🙂

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