Decoración

El antes y el después de nuestro salón

Uno de los principales problemas con la decoración muy personalizada es que cuando pasa un tiempo podemos llegar a cansarnos. A mi francés le encantaba el rojo y los motivos asiáticos cuando se compró el piso, pero después de varios años ya no lo soportaba. Así que decidimos darle un nuevo aire al salón (y consecuentemente a la cocina, como ya os mostré aquí) con tonos más neutros: una paleta de marrones y azules más suaves. Este es el salón cuando nos mudamos en 2014:

Lo primero que hicimos, mientras se pintaban las paredes, fue comprar una funda nueva para el sofá (ya que comprar un sofá nuevo estaba fuera de presupuesto) y tirar esa alfombra acumuladora de suciedad. Encontré una sin pelo en beige que nos vino perfecta.

Conservamos el sofá, la mesa baja (que a pesar de ser un poco grande, tiene la ventaja de que se levanta y sirve como mesa de comedor) y los muebles oscuros. Estos últimos decidimos separarlos para dar más luminosidad a la habitación, por lo que la parte de vitrina y estantería fueron a parar a la pared contraria a la ventana.

Para el hueco entre el altavoz y las estanterías quería comprar una lámpara de pie porque por la noche la lámpara principal es un poco incordio. Pero al final no encontraba ninguna dentro del presupuesto y opté por poner este puf que me regaló una alumna, es de pelito y está genial como apoyo para los pies.

Haber desmontado el conjunto grande nos creó un mueble extra que hemos usado de estantería y mueble bar, pero sobre todo liberaba la pared encima del televisor. Para mí era esencial que esa pared se viera luminosa y sin mamotretos. Para decorar optamos por un reloj de cristal marrón estilo vintage, un mapa del mundo en tonos marrones y azules que pusimos en el marco de la lámina asiática (la lámina sigue dentro, pero retocamos el exterior pintando la zona roja en azul) y el mapa del metro de Tokyo.

Las cortinas del ventanal son deslizantes, de papel de arroz japonés. Tapa lo suficiente para que los vecinos no nos vean pero deja pasar la luz. En Francia es más tradicional usar visillos pero a mí me da muy poca confianza, tengo la sensación de estar desnuda.

 

Actualmente en el sofá hay un batiburrillo de cojines porque mi suegra nos regaló los cojines blancos y los de los extremos son los del balcón, pero los hemos puesto todos aquí porque cuando nos sentamos nos gusta usar muchos a la vez. La idea era usar los dos del centro y comprar otros más neutros que combinaran. Por ahora se ha quedado así.

En la mesa del centro tengo un plato de paja hecho en Tailandia y el florero que me regaló mi madre, en bronce. Y desde aquí se puede ver la única planta que nos ha sobrevivido más de seis meses. ¡Está preciosa y no deja de crecer!

Y estos son los cambios principales. Una pena porque no hemos terminado realmente de decorarlo y el piso está ahora alquilado, pero creo que hay una gran mejora y que es más agradable ahora. Me siguen sin gustar los muebles oscuros, y la mesa de cristal negro que acumula polvo por toneladas, pero el objetivo era cambiar la decoración a algo más relajante y neutro sin gastar mucho dinero. ¿Qué os parece?

6 comentarios en “El antes y el después de nuestro salón”

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