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Cómo ser un turista responsable (con ejemplos de nuestro viaje a Vietnam)

Actualmente estamos realizando un largo viaje por varios países y siempre que podemos intentamos ser lo más responsable posible. ¿Qué significa esto? ¿Responsable en qué sentido? He aquí algunos ejemplos lo de que significa ser un viajero responsable para nosotros, y algunos ejemplos de nuestra experiencia en Vietnam.

Un turista responsable se informa de antemano de la cultura e historia del país. No necesitas hacer una tesis doctoral, la mayoría de guías de viaje ya traen un apartado con un resumen sobre lo más importante. Esto te ayudará a hacerte una idea sobretodo de los temas de conversación a evitar con los locales, qué tipo de ropa y comportamiento hay que adoptar en público, etc. Nuestra guía de viaje Lonely Planet incluye un buen resumen histórico y datos culturales del país, además de muchos consejos para no oportunar a la gente y especialmente para no ofenderlos. Por ejemplo, en Vietnam no están bien vistas las muestras de afecto ni la ropa demasiado corta, por eso preferimos evitar ambos.

 

Un turista responsable no da por sentado que los autóctonos hablarán su idioma (a no ser que viajes a un país hispanohablante, por ejemplo), ni que el inglés es el idioma internacional. Nadie está obligado a aprender una lengua extranjera. Recuerda que tú eres el extraño y no estaría de más aprender un par de frases. GoogleTranslate (u otros servicios parecidos) pueden ser muy útiles de vez en cuando incluso si las traducciones no son de la mejor calidad. Para nosotros ha sido esencial decir hola (xin chao), gracias (cam on), adiós (tam biet) y perdón (xin loi) en vietnamita (con mejor o peor pronunciación), te ganarás la sonrisa de más de uno.

Un turista responsable intenta conocer las tradiciones y costumbres del país de primera mano, interactuando con gente local y aprendiendo en vivo. Puedes visitar poblados de minorías étnicas para aprender un poco de su cultura e invertir en su desarrollo. Nosotros llevamos a cabo una experiencia de trabajo en una zona rural al norte de Vietnam (provincia de Ha Giang) donde tuvimos la oportunidad de vivir con una familia de la etnia Tay, compartir sus tareas diarias, preparar la comida, arreglar el jardín, cortar madera en la montaña… ¡y disfrutar de las vistas! Es una experiencia que nunca olvidaremos. Aquí podéis ver su homestay.

Un turista responsable intenta fomentar el trabajo local contratando servicios creados por autóctonos o que emplean a estos. En vez de ir a complejos hoteleros internacionales, busca un alojamiento nacional, incluso mejor si es pequeño. Hay muchos albergues (hostels), pensiones (guesthouse/homestay) y pequeños hoteles donde trabaja toda una familia. Nosotros dormimos en dos homestays diferentes en Hanoi, en callejones tranquilos pero cerquísima del centro, gestionado por familias vietnamitas. Esto también te da la oportunidad de ver el tipo de construcciones que se esconden tras las grandes fachadas y avenidas. Nuestro hotel en Cat Ba también es un negocio familiar donde viven y trabajan varias generaciones.

Un turista responsable intenta utilizar servicios que respetan el medioambiente y las poblaciones locales. Aunque a veces resulta un poco caro y no es apto para todos los bolsillos, lo ideal es hacer excursiones con guías locales que conocen el lugar perfectamente. No solo estás ayudando a crear puestos de trabajo, sino que en ocasiones esa inversión, aunque mínima, puede ayudar a mantener estilos de vida que podrían desparecer. En la isla de Cat Ba contratamos un tour de dos días con una agencia eco-responsable cuyo guía era local y nos llevaba a una aldea para empezar el senderismo. Aunque tengo críticas sobre esta agencia y el guía que nos tocó, no puedo negar que el impacto es positivo para la población ya que gracias al turismo han podido construir un embarcadero, una escuela, un sistema de canalización de agua…

Un turista responsable intenta hacer compras que tengan un verdadero impacto positivo. La mayoría de turistas caen en la trampa de comprar recuerdos fabricados en China, yo era una de ellos. Pero ahora cuando voy a las tiendas, intento buscar productos que sean fabricados o al menos transformados en el país que visito. Por ejemplo, en el Museo de las Mujeres Vietnamitas de Hanoi, compramos imanes hechos por jóvenes minusválidos y posavasos fabricados por minorías étnicas del norte. El precio era similar a otros artículos que vimos en otras tiendas, la verdad.

También prefiero comprar a vendedores independientes que en grandes comercios, porque sé que aunque me gaste un poco más de dinero, este se lo lleva gente trabajadora y/o necesitada. Por supuesto que se puede regatear en ciertos contextos, pero recordad que debe ser un precio justo también para ellos.

Un turista responsable apoya o participa en proyectos que tienen valor social. No hablo necesariamente de participar de lleno en una ONG, especialmente si es trabajando a cambio de dinero (lo cual es erróneo desde mi punto de vista). Me refiero a acercarse a conocer organizaciones que trabajan para ayudar de verdad a un colectivo de la población en concreto. En Hoi An pagué un poco caro por una bolsa de tela fabricada por artistas minusválidos, pero sé que el dinero sirve para financiar el taller y los sueldos de los artistas, con diferentes problemas físicos y mentales, que no tendrían otra manera de acceder al mercado laboral en su sociedad. Podéis leer más en su página web.

Un turista responsable intenta minimizar su marca medioambiental en el país que visita. Aunque normalmente el método de transporte de llegada es el avión, que es el más contaminante, una vez allí podemos elegir otras maneras de movernos (siempre y cuando sea posible). En la ciudad hemos intentado ir a pie a todas partes (el único transporte público es el autobús y no nos pareció muy fiable), intentando hacer las visitas por zonas para reducir los desplazamientos largos. En algunos sitios puedes alquilar bicicletas, aunque no te lo recomiendo en las grandes ciudades (sobretodo Ho Chi Minh).

También hay que pensar en el consumo de agua y en la basura que creamos. Por supuesto nosotros intentamos evitar usar plásticos (aquí podéis ver algunos consejos) y tirar todos nuestros desperdicios en la basura adecuada (cuando se puede, en Vietnam no vimos papeleras en la calle y mucho menos de reciclaje). Por otro lado, no os desaniméis cuando veáis a los nativos haciendo auténticas barbaridades ecológicas, no sigáis su ejemplo e intentad evitar la confrontación.

Estas son algunas de las ideas que nosotros tratamos de implementar cuando viajamos, ya sea nacional o internacionalmente. No siempre podemos cumplir con todas, pero lo importante es intentarlo e ir añadiendo cada vez más a nuestra lista.

¿Qué otras ideas os vienen en mente cuando hablamos de turismo responsable? No dudéis en comentar con vuestros consejos.

2 comentarios en “Cómo ser un turista responsable (con ejemplos de nuestro viaje a Vietnam)”

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