Personal, Viajes

Una semana en Seúl

Aunque en principio habíamos decidido no ir a Corea, al final nos sentíamos tan mal tratados en el workaway que estuvimos haciendo en Yamaguchi que nos alegramos de encontrar unos vuelos baratos a Seúl desde el aeropuerto más cercano. Así que ni cortos ni perezosos, reservamos una pensión y nos fuimos una semana a la capital surcoreana.

No sabíamos mucho sobre el país, a parte de lo que ya “investigué” para el reto de 12 meses, 12 países en el blog, por lo que me hacía mucha ilusión tener un primer contacto con la cultura coreana y aprender más de su historia.

Lo ideal para hacer esto último es que los museos son gratuitos y, además, ¡de lo más exhaustivos! Pasamos una mañana entera en la planta baja del museo de historia nacional, que cubre desde la prehistoria hasta el siglo XIX. Aunque los carteles en coreanos me parecieron más completos, ya os digo que no da tiempo a leer todos los carteles en inglés.

Entrada al museo nacional de Corea, un edificio moderno y gigantesco

Otro día nos dirigimos al memorial de la guerra para saber más sobre lo que ocurrió tras la ocupación japonesa y la guerra civil que dio lugar a la división de las dos Coreas. Igualmente, el museo necesita un día entero si quieres enterarte de todo, todo. Yo ya no tuve fuerza de hacer la tercera planta, y aunque los hechos me quedaron un poco más claros, no pude evitar irme con mal sabor de boca por el aire sensacionalista, propagandístico y a la vez ingenuo que emanaba de ciertas salas.

A mi francés le interesaba mucho saber de esto y por eso hicimos una excursión organizada a la zona desmilitarizada que se encuentra en la frontera entre ambos países. Pues no vale la pena, ya os lo digo yo que no os gastéis el dinero. Para empezar no vas a la ZDM sino a la zona surcoreana adyacente. Allí hay un observatorio para ver una ciudad propaganda de Corea del Norte, un museo y tiendas de suvenirs, y podéis bajar a uno de los túneles cavados en secreto desde el norte (si estáis en buena forma física y no sois claustrofóbicos).

Locomotora con disparos de bala
Estación fantasma esperando la reunificación de las dos Coreas

Volviendo a cosas más positivas, nuestro alojamiento estaba en Insa-dong, un barrio animado con muchos restaurantes y tiendas, y relativamente cerca de otros barrios para poder ir a pie. Las visitas nos las tomamos con calma y las dividimos por zonas para reducir desplazamientos. Cerca de nuestro hotel teníamos el palacio Gyeongbokdung donde cada día realizan el cambio de guardia como se hacía en la época de la dinastía Joseon.

La banda de música
El cambio de guardia

Si os animáis, podéis alquilar un hanbok, traje tradicional coreano, y así la entrada a los palacios y templos nacionales es gratuita. Muchos turistas lo hacen y se pasean por la ciudad haciéndose fotos, sobre todo en los barrios con arquitectura tradicional hanok como en Bukcheon. Es un poco triste porque la gente no parece respetar el lugar que visita y los lugareños se quejan del ruido y la suciedad que provoca este turismo en masa.

Cartel pidiendo respeto

Otros barrios son famosos precisamente por no ser tan tradicionales, sino zonas un poco menos pudientes en las que un proyecto artístico intenta revalorizarlas y llamar la atención de los viajeros. Nosotros visitamos la zona de Ihwa-dong, llena de colinas, escaleras y callejones que esconden originales pinturas murales e incluso esculturas.

El único palacio que visitamos por dentro fue el de Changdeokgung. Existen varios en la ciudad pero elegimos el que era patrimonio de la Unesco, no queríamos saturarnos. Recomiendan ir al anochecer, antes del cierre.

En este complejo existen varios edificios de diferentes épocas

También visitamos el templo JongMyo, con visita guiada en inglés gratis. Para todo lo que es cultura, Seúl propone precios irrisorios. Creo que la entrada más cara que pagué no llegó a 3€.

Después de la historia y la cultura, a nosotros nos gusta mucho la gastronomía. Intentamos comer en restaurantes de comida típica (barbacoa, pollo frito, empanadillas…). Nos quedó claro que les gusta lo picante, que comen en pequeñas porciones pero mucha cantidad, y que el dulce tiene que ser bonito. Hay muchos cafés por todas partes con vitrinas monísimas.

Y con esto pasamos una semana muy agradable en Seúl, con lluvia y con sol, comiendo y comprando (mercado de Nadaemun y la zona de Myendong por si os interesa), paseando y disfrutando de la ciudad. Puede que volvamos al país para conocer otros lugares en el futuro, pero por ahora creo que esta pequeña incursión es suficiente por ahora.

¿Conocéis Corea? ¿Me recomendáis otros sitios que visitar?

Seguimos nuestra aventura hacia el sur de Asia, en unos días volvemos a Tailandia y una semana después bajamos a Malasia. ¡Os contaré más poco a poco! 😘

2 comentarios en “Una semana en Seúl”

  1. Me encanta leer las entradas de todos vuestros viajes. Quiero viajar a Corea algún día. Llevo seis años ya en Tokio y todavía no he sacado tiempo (o he puesto muchas excusas). Creo que 2018 va a ser el año. Irene, me alegra ver que te va tan bien. Al final todos hemos terminado rodando por el mundo.

    Me gusta

    1. Gracias Dani! Tienes que ir alguna vez a Corea, creo que te gustaría!
      Estoy en Tokio ahora mismo, me quedan dos días! No sé si estás ocupado pero a lo mejor podemos tomarnos un café!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s