Personal

Nuestra primera experiencia en una ONG

Nunca había colaborado anteriormente con una ONG porque no me fío de ellas. Siempre he tenido la sensación de que el dinero va desapareciendo por el camino y no llega a puerto. Aunque he visto resultados y conozco los logros de ciertas de ellas, no me sentía realmente cómoda participando económicamente con ninguna porque no podía ver directamente el efecto que mi dinero podía tener. No sé si se me entiende y no quiero que penséis que me dan igual los problemas del mundo, pero he visto tanto aprovechado y estafas que creo que mi sentimiento está justificado.

Pero eso no significa que no queramos colaborar con causas que se merecen nuestra atención y preocupación. Es solo que no encontrábamos una en la que poder involucrarnos de manera adecuada. Por ello buscamos organizaciones durante un tiempo para poder incluir en nuestro viaje una experiencia más desinteresada. El problema era no caer en trampas de ONG que en realidad cobran mucho dinero a los turistas y no hacen gran cosa. Por eso la búsqueda fue muy difícil y finalmente lo que encontramos fue a través de un conocido que ya había participado en PSE.

Casas construidas por PSE este verano

PSE es una asociación francesa creada por un matrimonio de jubilados hace 20 años para sacar a los niños camboyanos de los vertederos donde trabajaban, darles una educación, alimentación y atención sanitaria. Emplea a camboyanos todo el año pero en verano, durante las vacaciones escolares, aceptan gente de todo el mundo para participar como monitores en los campamentos de verano. Hay un proceso de selección en varios lugares de Europa y si te aceptan, pasarás un mes en Camboya ayudando a miles de niños a no perder la sonrisa.

Formación de monitores en Kep

Ese mes de agosto ha sido el más duro de toda mi vida física, psicológica y emocionalmente. Aunque la primera semana fue menos intensa porque tiene lugar la formación como monitor y conoces a mucha gente interesante, las tres semanas siguientes fueron realmente agotadoras. De los 17 campamentos que hay, a mí me tocó ir a Sen Sok, al norte de Nom Pen, donde las cabras y ocas se pasean libremente, el albero se alborota en el camino, la basura se acumula a cada vuelta de esquina y los niños se te enganchan a las piernas al menor descuido y te trepan hasta los hombros.

En la camioneta camino de Sen Sok

Desde el principio me sentí fuera de lugar, ya que la mayoría de monitores tienen una media de veinte años, y durante la semana de formación tenía la sensación de pasar más tiempo bailando los éxitos del verano que aprendiendo a gestionar los campamentos. Y durante las semanas de trabajo me di cuenta de la diferencia brutal que había entre mi manera de ver el mundo y la de los demás. Aunque el propósito es el mismo, no todos lo hacemos de la misma forma y me tuve que morder la lengua más de una vez y hacer lo que podía por mi lado. No, no es un trabajo fácil.

Después de volver de mi “paillote” cada día, tras 12 horas despierta y unas 10 trabajando más los desplazamientos en la camioneta, no me quedaban apenas fuerzas para la ducha y la cena, las reuniones, lavar ropa a mano, escribir en mi agenda, preparar la mochila del día siguiente y buscar ideas de actividades. Pero lo que me hizo llorar muchas noches no fue el cansancio, sino la desesperación de ver esos niños viviendo en la miseria, con ropas hajadas en muchos casos, y algunos sucios y requetesucios. De verles las cicatrices de heridas de todo tipo, de peinarles la cabeza llena de piojos, de volver a vestirlos con ropa que olía a pipí… Lo peor de todo es que no dejan de sonreír (excepto cuando se zurran entre ellos y acaban llorando), con esas sonrisas ennegrecidas y melladas.

Niños concentrados escuchando a Vannoeun leer un cuento

Por un lado, quiero creer que mi presencia allí sirvió realmente de algo, que de alguna manera ayudé a esos niños a olvidar un poco lo negativo de sus vidas y pasárselo bien en el campamento. Por otro lado, sé que me olvidarán rápidamente y el año próximo otra persona tomará mi lugar con la misma misión (¡y espero que mucho más éxito!).

Sé que ninguna persona que participó en los campamentos de este verano ha sido prescindible, ya que todos aportamos nuestro granito de arena y los niños disfrutaron de las actividades que organizamos. Aunque a veces tengo la impresión de haber pasado mucho tiempo limpiando y recogiendo basura del suelo, o riñendo a niños que se subían a los muebles y paredes, o deshaciendo peleas, o buscando un minuto de silencio entre tanto caos, echaré de menos muchos momentos como el despertar de la siesta con esas caras dormidas, o las filas sentadas cuando cantábamos, o el baile del “azuquita” que tanto les gustaba, o los gritos de felicidad cuando un equipo ganaba una competición, o las caras de concentración cuando veíamos los vídeos de cuentos, o el himno nacional cantado con estridencia al subir la bandera… O esas sonrisas rotas pidiendo que los cogieras en brazos, o haciéndote cosquillas, o buscándote los piojos cuando te sentabas en el suelo…

Cartel hecho por nuestros compañeros camboyanos de Sen Sok

No creo que vuelva a PSE como monitora pero creo que me llevo todos esos recuerdos tatuados en mi memoria para siempre. Un balance final positivo a pesar del cansancio, la frustración y la pena, gracias a esos niños, mis compañeros monitores (europeos y camboyanos) y todos los demás voluntarios con los que pude convivir ese mes. Solo espero desde lo más profundo de mi corazón que esos niños consigan salir algún día de la miseria (miseria en todos los sentidos posibles) en la que viven, sin importar quién les ayudará a ello.

Si queréis saber más sobre los campamentos, visitad el blog de este año AQUÍ. Los campamentos están organizados por la parte española de la ONG y siempre buscan donaciones para financiarlos, además de regalos de todo tipo que se les da a los niños cada semana. La parte francesa de la ONG se encarga de la financiación del resto de programas de los que se ocupan el resto del año. Podéis ayudar de muchas maneras si estáis interesados, visitad la web para informaros o mandar vuestra solicitud de monitor para 2019.

4 comentarios en “Nuestra primera experiencia en una ONG”

  1. No sabes como me gustaría participar en una experiencia como la que has contado, son vivencias q te acompañarán el resto de tu vida y q te harán valorar mucho más lo q tienes en casa. Estoy deseando hablar con vosotros y q me contéis en profundidad. Un besazo!!

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